Thursday, November 19, 2015

Los molinos de viento

Iba en el metro, ultimo vagón, con 1 solo wn mas. Loquito pendejo, sentado, hablando por celu. Zapatillas de lona, jeans arremangados, polera. Mechas largas, pero decentito.
En una, se va y sienta en el piso en el simbolito de silla de rueda. Saca un plumón y escribe EVADE en la pared.

Lo miro molesto. No reconoce mi existencia.

Sigue hablando por celu.

Barajo mis opciones, y decido que el silencio me conviene: estoy solo en el vagon con un joven armado con un plumon.

Vuelve a sacar su plumon y escribe HUYE.

Pienso: pobre cabro. Entre evadir y huir, no quiere nada con el mundo, posiblemente se siente traicionado, excluido; que la sociedad le ha dañado y recomienda a sus compatriotas la fundacion de un Utopio post moderno.

A la vez emputecido, el silencio como magma se va transformando.

Claro, sentarse sobre el simbolo de silla de ruedas, en un vagón vacio, es como cagarse en la leche. Es un gesto en si mismo. Expresa mucho mas que "huye" o "evade", porque es el opuesto: es un acto concreto de presencia ofensiva.

Se sube mas gente.

Veo un letrerito del metro de mandar mensajes de texto avisando de actos vandalicos. Mando el mensaje. Metro me responde q les diga el carro, la direccion, la estacion. Les respondo. Me informan que el procedimiento fue activado y que mantenga la calma. Calma? Estoy nervioso? Esta armado con un plumon, y claro, eso me hace desconfiar de las demas armas que pudiera llevar en su morral. Ahora si estoy nervioso, no me habia cuestionado que un morral tan cuadrado podría ocultar cualquier cosa. Me avisan que con informacion incompleta no pueden hacer nada. WTF??? Tiene el numero del carro (deberian al menos saber donde esta cada carro...), tienen la linea, la dirección, la estación. Saben que hay alguien armado con un plumón. Que información complmentaria pudieran requerir? Es relevante que lleva zapatillas de lona y unos pitillo arremangados?

Se llena.

Vuelve a sacar su plumón, e intenta rayar el piso. Su tinta se ha secado. Mientras picotea a la punta de felpa en un vano intento por volver a escribir, lo increpa un hombre sentado cerca mio.

NHB (neo hippie benetton) responde que que le importa.
Retruca preguntando que si los demas rayados son suyos.
Incomodo, le dice "no; acaso tu me viste hacerlos?"
El no estaba, pero yo si te vi hacer ambos; intervengo intrepido en una conversación ajena.
Mirada de odio del NHB
Comienzan a prestar atencion la señora del moño-muy-tirante, la chica de la chomba, y el flaco de pelo en pecho.
Y que te importa si yo rayé? Acaso es tuyo (gesto amplio, abarcando el vagon, el tren, la estación, y al mundo entero)
Si, le digo. Es mio. Y tambien de la señora, del joven y del caballero. Incluso es tuyo tambien. Es de todos nosotros. Asi que no, no me gusta que rayes nuestro vagón.
Ah, entonces te crees el dueño del muro?
Interviene la señora del moño, que si, que es su vagón tambien, y que tampoco el gusta que se lo rayen.
Responde alguna zondez.
Ya perdí interes en sus respuestas, porque son vacias, justificaciones absurdas para validar su expresión de disconformidad generalizada.
Y me dice "acaso que me vas a hacer? Si me viste, porque no dijiste nada antes?"
Porque obviamente contigo no se puede hablar, digo apuntando al cartelito de metro.
Todos me miran perplejos.
Yo sólo no podia hacer nada, asi que te denuncié. Mira. Y les explico a todos lo de mandar el mensaje de texto.
 (Empelotado porque van 4 estaciones y no llega nadie de Metro!!)
Para el tren, y se bajan 3 de los que participan de este intercambio. Me siento solo y algo vulnerable.
Me dice acaso ha venido alguien? Me van a hacer algo?

"Es necesario que alguien te castigue? Es solo eso lo que te impulsaría a vivir civilizadamente en sociedad?"

Tu rayas las paredes de tu casa, pregunte pelo-en-pecho.
Si.
Miradas atónitas. Como continuas una conversación en estos términos?

Llega mi estacion y me bajo, mientras pelo-en-pecho comienza a discutir con el NHB.

En el vagon de al lado justo van 2 carabineros, ella con sus aritos de perla y moño indestructible, él con su luma a la vista. Les gesticulo escribiendo en el aire y apuntando hacia el vagón de atrás; sus miradas solo me dicen que corro peligro de ser declarado interdicto in situ (claro, el que ande de mochila, cámara al cuello, maleta con ruedas, y gruesa parca, en estos 24º de Santiago, no proyecta la imagen que esperaba). Me asomo y les digo estan rayando en el vagon de al lado. Veo que se ponen nerviosos. Se bajan. Se suben. Hacen un ademan de cambiarse al otro vagon.

El tren se demora en partir. Me pregunto si se habrá bajado el NHB, y miro hacia atras. No hay nadie en la plataforma. Camino un poco, y paro a esperar.
Esperar que pase el tren lo suficientemente lento para alcanzar a ver si los carabineros ubicaron a quien ofendió nuestro orden social.

Y claro como el agua, veo pasar el tren en cámara lenta, los dos carabineros parados hombro con hombro, cabeza gacha, en discusión con el NHB que sigue sentado, y ya un semicirculo formandose a su alrededor.

Subi las escaleras de la estación triunfante, como guerrero romano salvado de la arena, yendo a recibir las congratulaciones del Cesar.
Me encontré sólo con los anticuarios de Lastarria.

Pero estoy seguro que el NHB quedó asustado, y todos los demás convencidos de que funciona hacer denuncias a metro por mensaje de texto.

Me quedan 2 lecciones importantes:
                  - primero: se actúa de manera civilizada solo por temor a las represalias, no porque de verdad sintamos que es lo correcto.
                  - segundo: los humanos actuamos como jauría: en la masa somos capaces de acciones mucho mas directas, concretas, decididas, que actuando solos.

Y por tanto saco 2 conclusiones:
                  - Tenemos que generar un cambio de fondo que haga que QUERAMOS actuar con respeto hacia el prójimo, que nos sintamos conectados en una sociedad, y que nos sintamos protegidos por ella, para que la queramos proteger..

                  - Segundo, ese cambio lo tenemos que hacer todos en conjunto; de lo contrario somos miles de Don Quijotes y Sancho Panzas, y los molinos de viento nos estan ganando.

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